Día 1. Cómo olvidé darle de comer al gato
¡Quién diría que la semántica era tan importante! Necesitaba contárselo a alguien. Miré al gato. Él soltó un «miau» insistente. Entonces lo entendí: había llegado el momento de escribir la primera entrada del blog. Y de darle de comer al gato.